Tomando veneno para cruzar el mar,
Dieron mis huesos contra un temporal.
Estuve algún tiempo a merced de las olas;
Anduve sin frenos por caminos sin alma;
Bajé al mismo infierno a calentar mis manos frías
Por no poderte acariciar...
Me adentré en el lado salvaje,
Emprendiendo un viaje hacia lo desconocido;
Vagando por parajes donde lo prohibido ofrece masajes
Que alivian y rompen por igual.
Sangrando mis heridas por el olvido y el pesar,
De mí se adueñó el invierno, contagiándole mi pena en vano
Resfriándose de tu ausencia para no dar sombra en verano.

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