Cómo decirte adiós cuando odio las despedidas y más cuando se trata de algo que ya está arraigado tan dentro de mí.
Cómo decirte que no puedo hacerlo cuando te he prometido cumplirlo y, aunque se me vaya el alma entera al hacerlo, tomar esa decisión por ti.
Qué impronunciable es esa palabra cuando somos tú y yo los implicados, enfrentándose al maldito destino que nos brindó la ocasión de conocernos demasiado tarde...
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