Podría contemplar mil amaneceres junto al mar, puestas de Sol tan bellas que palabra alguna pudiera describir, parajes y rincones perdidos aún vírgenes que el hombre todavía no se ha atrevido a mancillar...
Pero jamás podré cruzarme con unos ojos como los que enmarcan tus pestañas, esa mirada capaz de detener en un suspiro el latir de mi corazón y acelerarlo al son que manden tus anhelos.
Y es que coincidir contigo, cuando parecía que todo me había sucedido, va el destino y hace que me sucedas TÚ.

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