Sigo sin quitarme tu imagen de mi cabeza,
la forma que tienes de apartar tu mirada recelosa de mis ojos,
cómo nuestras manos se rozan tímidamente,
y al unirse y ser conscientes de ello las retiramos,
sonrojados como adolescentes que dan rienda suelta a sus sueños una tarde de verano
Esa fuerza que desprendes y a la vez la ternura infinita que me transmites,
me han dejado sin escudo posible.
Cualquier barrera que haya podido llevar, ha sido más que franqueada con cada una
de tus palabras al contar la historia de tu vida.
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